En la frontera de México y los Estados Unidos, en la Colonia Cumbres de Tijuana, entre una maquila y un cementerio de automóviles, un hogar abre sus puertas para convertirse en una biblioteca comunitaria. Desde una fina recopilación de archivos familiares que reconstruyen la memoria comunitaria, dos hermanos preparan las condiciones para que niñas, niños y familias, artistas e investigadores, cultiven espacios de juego, creación audiovisual y asociatividad con sindicatos de trabajadores. Una biblioteca comunitaria que torna el juego y la imaginación en la principal herramienta de lucha contra el miedo, las violencias y la precariedad.


Deja una respuesta